Luis Augusto Huergo
Ingeniero y Agrimensor

Nació en Buenos Aires el 1º de noviembre de 1837
Murió en Buenos Aires el 4 de noviembre de 1913

Luis Huergo nació en Buenos Aires el 1º de noviembre de 1837. A los 15 años de edad, viajó a los Estados Unidos de Norteamérica para cursar estudios en el Colegio de Santa María de Maryland, enseñanza a cargo de sacerdotes jesuitas. De regreso a nuestro país prosiguió, cinco años más tarde, su formación en el Departamento Topográfico de Buenos Aires, donde se graduó como Agrimensor en 1862. En 1866, cuando el rector Juan María Gutiérrez creó la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad de Buenos Aires, Huergo decidió seguirla y, cuatro años más tarde, con una tesis sobre Vías de comunicación, se transformó en el primer egresado
Sin duda, la mayor obra de Luis Augusto Huergo, el primer ingeniero recibido en la Universidad de Buenos Aires, se vincula con sus proyectos para dotar a la misma, de un puerto digno de las necesidades del creciente tráfico marítimo. En 1881 propuso el proyecto más completo de la época: un puerto para la msima. Al año siguiente Eduardo Madero presentó una propuesta alternativa que Huergo juzgó muy inconveniente. Sin embargo, en diciembre de 1884 el Gobierno Nacional se decidió por el proyecto de Madero.

Por otra parte, Huergo actuó en política desde muy joven: fue diputado primero y luego senador provincial. Entre sus primeros trabajos como Ingeniero, puede contarse el proyecto y la construcción del llamado Camino Blanco a Ensenada, que concretó con la quinta parte del presupuesto que se había destinado a ella.

A principios de 1876 fue nombrado, por concurso, director de las Obras del Riachuelo. Este era, un precario arroyo surcado por pequeñas embarcaciones. Huergo lo transformó en un puerto cuya capacidad de anclaje fue creciendo hasta poder recibir barcos de gran tamaño, que años antes debían fondear a varios kilómetros de la costa.

Como anteriormente indicamos, en 1881 presentó su obra principal: un proyecto integral para un puerto capitalino. Consistía en un canal de entrada de 200 metros de ancho y 7 de profundidad (que sería el mismo canal de acceso al puerto del Riachuelo y cuyo comienzo eran las aguas más profundas del Río de la Plata), con los diques dispuestos en forma de peine. Entre las ventajas del proyecto podía contarse la posibilidad de realizarlo paulatinamente, a medida que las necesidades lo exigieran: bastaba, cuando el tráfico así lo requiriera, construir a bajo costo otro dique o diente, sin interrumpir la actividad de los que ya estaban funcionando. Además, al tener una sola boca de entrada de dimensiones reducidas en comparación con el volumen de agua encerrada, hubiera sido muy reducido su oleaje.

 

 

 

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